miércoles, 28 de febrero de 2007

Apetizer

Mientras calentamos motores para lo mejor del diario que se viene, que es Angouleme (lo subo este finde), les dejo dos fotos. Una es para el amigo Terranova, se la debía. En esa librairie de Toulouse es donde se consigue todo la literatura argentina que te imagines.


La otra es para que adivinen con que dios estamos hablando en el stand de Ex-Abrupto y La Productora en el festival de Angouleme. Estaba casi de incógnito, lo crucé de casualidad, lo charlé, nos vino a visitar y nos dedicó media hora de su bendito tiempo. A ver los fisonomistas...


¡Abrazo!
Cristian

jueves, 22 de febrero de 2007

FRANCIA. DIARIO DEL VIAJERO ELEPÉ #02

Días de amigos y nieve en la cité rose.


Llegamos a Toulouse -en nuestro bravo corsa naranja piloteado por Tom- para pasar unos días de tranquilidad antes del desafío mayor del viaje: el festival de Angouleme, meca de todo autor de historietas que se precie. Habíamos sido invitados por nuestros colegas de La Toile, un combinado de autoeditores creado en el 2000, con varios libros y revistas publicadas y que además son viejos peregrinos de cuanto encuentro de BD se haga en el país; bastante similares a La Productora, como ven. Mathieu Bourillon y Sarah Barthère, integrantes de este grupo y a quienes ya habíamos conocido en Orthez, fueron nuestros grandes anfitriones. Aquí leímos una cantidad tremenda de BD. Matt es además fanático del viejo Breccia, tanto que organizó una retrospectiva con originales del viejo en el festival de Colomier. Desde su bella casa en el último piso de la rue du pont St. Pierre podía verse ese paisaje de ahí abajo...


Los franceses llaman a Toulouse la "cité rose" (ciudad rosada) pues el colorado que lo domina todo está dado por sus construcciones de ladrillo y teja sempiternos. La ciudad es hermosa y pequeña (el centro puede recorrérselo caminando) y sus habitantes se enorgullecen de poseer además de toda la oferta cultural posible también una tranquilidad casi pueblerina. Así, se convierte entonces en un sitio ideal para vivir y es el que eligieron para venirse, casi todos provinientes del Bearn, la región más próxima al oeste, muchos de los amigos de Tomás que ahora se han convertido en nuestros amigos: los La Toile, Francky, Cedric y muchos otros. También viven allí nuestros queridos Valeria Mantello y Xavier Laussel (¡y Paquito!) colaboradores traductores de la versión francesa de Carne Argentina. En la casa de estos últimos, el sábado 20 de enero, nos volvimos a reunir con nuestros hermanos de sangre, nuestros más viejos amigos franceses: François Daniel-Lamaziere y Jean De Pena, que se vinieron especialmente, desde París y Marsella respectivamente, para vernos. Esos son amigos. ¡Qué rica birra nos clavamos en el Bar Populaire! ¡Cuántos recuerdos! (No me olvido que con Fran comenzó este largo camino que nos condujo a Francia. Gracias es poco.)

Dos amigos en el Pont Vieux. Aón mira extasiado, Mathieu sonríe y comprende.

Al tercer día finalmente nos reunimos con el resto de los La Toile. El sitio elegido por estos amigos fue la librairie más paqueta de Toulouse, Le Voltigeur, propiedad de Olivier Quéméré, historietista colaborador de Les Requins Marteaux (un colectivo independiente de la ciudad de Albin, bastante famoso). El lugar es el sueño de todo historietista indie: tiene bar (con moza rubia), lugar de expo (había una muestra de muy buenos trabajos de una mina llamada Maxxx) y venta solo de material alternativo de tout le monde. Impresionante. Allí nos clavamos unas cervezas negras (¿ya les dije que la birra francesa es muuucho mejor que la de acá? Qué mal Quilmes) con Matt, Francky, Tom, Julián y Carlitos más Aurélie Lacan, Olivier Subra y Benoît Auclère, el resto de la tropa La Toile.

Allí dicen que en Toulouse nació Gardel. Con Francky y Matt en Le Voltigeur.

En esta parada de la gira también hubo futbol y goles. Si, lo que leen. En lo que se convertiría en otra gran victoria del tour, un combinado argentino-francés venció por 5 a 4 a Cedric y sus amigos tolosanos (unos músicos muy simpáticos que nos ofrecieron luego un gran almuerzo). El equipo ganador formó así: El Mongi al arco (arquero debutante ¡y que tapó todas!), Aón, Mallea y Franck Barrucq en la defensa, Francky Lubet (un crack distribuyendo el balón) más Dassance y Taborda, nuestra dupla goleadora. La nota de color la dió Chlöé, una linda señorita que jugó para la contra (parece que allá eso es normal; que jueguen las minas, digo). Y, nobleza obliga, como hay que contar los goles propios y los ajenos también, tengo que confesar que el que escribe tuvo que esperar 37 años y viajar miles de km para que una mujer venga y le convierta el primer gol de su vida. Una verguenza, si me hubiera visto Lalia. En fin, una de cal y otra de arena. Estos simples y hermosos días que pasamos no los olvidaremos, en especial porque en la ciudad rosada nevó tanto como en diez años no ocurría. Fíjense como se veían los techos de Toulouse el último día desde nuestra ventana...


Bueno, ahora los dejo. Gracias a Mathieu y Sarah por alojarnos y regalarnos la vista más hermosa de la ciudad. Gracias también a Frankie (amigazo, quien hospedó a Tom y Julián) y a Cedric y a Vale, Xavier y Paco (¡lástima que no pudimos despedirnos!) y a todas sus familias. El jueves 26, por la mañana bien temprano, salimos a la ruta que estaba totalmente tapada de nieve. Angouleme nos esperaba e iba a ser difícil llegar. En la próxima entrega, les cuento nuestros días en el festival más importante de la historieta europea.

¡Salute!

martes, 13 de febrero de 2007

FRANCIA. DIARIO DEL VIAJERO ELEPÉ #01

Los días en la ruta en el Béarn y el País Vasco.

Bueno, una vez concluídas las Jornadas de Orthez organizadas por la Asociación Ex Abrupto (ver los archivos de enero) nos largamos a las auto-rutas europeas con Thomas Dassance al volante. Nuestro primer destino fue la hermosa ciudad de Pau donde nos topamos por primera vez con una librarie (las comiquerías de allá), Bachi-bouzouk; el nombre alude al famoso insulto del capitán Haddock de Tintín. La verdad, fue como entrar al paraíso. Había allí solo historieta europea, kilos y kilos, todos los libros de Nicolas De Crecy, tomos así de gordos de Tardi, un poster del Corto Maltés por allá, tarjetas de Bilal por acá. Una maravilla, encima el local tenía un fondo con más historietas; claro, también tanta historieta trae el problema de la hiperproducción. El año pasado se editaron casi 4.500 títulos, una locura. Por supuesto la fiebre del manga llegó también a esas costas y la solución que encontraron algunas libraries fue poner directamente un local adyacente, tal el caso de Bachi-bouzouk. Los días en Pau, balcón alucinante a los Pirineos, fueron hermosos gracias a los amigos Antoine y Claire Dassance, Gael Gouvet y Mathieu Chollet, este último guía de montaña, quien nos hizo escalar el Le Casque du Lhéris en la región de La Bigorre. Gracias, amigos.


Con los Hnos. Dasance y Mathieu en la ascención al Le Casque du Lhéris (1600 mts de alt.)

De allí nos fuimos a la otra punta de la región y paramos frente a las colinas de Betharram, famosas por haber aparecido en sus grutas una virgen, tiempo antes de lo de Lourdes. Pasamos allí una noche (de las más frías) en casa de Arnaud y Crystelle (más amigos de Tomás) en una vieja casona del siglo XV que pronto se convertirá en hostería de anticuario, una rareza. Gracias, chicos; también al Mongui que nos hizo el aguante. Luego, y a instancias de Franck Barrucq, amigazo y maestro de escuela, fuimos a dar una charla a la escuela rural de Peguilhan. Aquí vivimos uno de los picos emotivos del viaje pues, como se sabe, los niños del campo tienen -sean del campo que sean- esa inocencia a flor de piel que a uno lo arrasa cuando sabe llegarles. Este fue el caso, pues a poco de comenzar a responder las preguntas que los chicos nos hacía practicando su candoroso castellano, las patitas se nos doblaban y hasta terminamos cantándoles el "Duerme, duerme, negrito" de Atahualpa Yupanqui. Tremendo. Después pasamos unos días en casa de Franck y Arantxa en una colina de L'Isle en Dodon, en plena campiña francesa, donde descubrimos una asombrosa historieta 3D de uno que va para ser de los grandes: Marc-Antoine Mathieu. Gracias, Arantxa y Franck, por tanta calidez y hospitalidad.

En la escuelita rural de Peguilhan. Y con Frank Barrucq en L'Isle en Dodon.

De vuelta en dirección a Orthez, hacia el Atlántico seguimos de largo con rumbo al París Vasco. Esta parte del periplo fue nuestro viaje -el de Carlos y mío- de retorno a los ancestros. Aón halló la vieja casa de sus tatarabuelos en Cambo Les Bains y yo cruzando la frontera, del lado español en Eíbar creí encontrar lo mismo. Pero no. Allí Franco hizo su tarea y poco y nada ha quedado de la vieja huella de los Mallea, caballeros poderosos de la España de Carlos V. Apenas hay hoy una barriada aledaña llena de calles con el apellido y poco más. Así que fue bueno también al final, mejor es mi historia aquí, mi familia hecha de indios y criollos en mi querida San Juan desde su fundación. Por suerte, en el medio visitamos a los Dassances mayores, la abuela de Tom y su tío, el gran Otto Pierre, quien nos recibió en la puerta de su castillo con los brazos extendidos y diciendo una bienvenida en perfecto castellano. ¡Cómo comimos ese día! Fue bueno estar en País Vasco.

Con el Otto Pierre en Ustaritz y la despedida con Lusette Dassance.

De allí volvimos a Orthez, donde nos despedimos de esa gran familia que son los Dassance. Gracias Lusette y Robert, gracias por todo. En la próxima, les cuento los días en la bella ciudad de Toulouse, hogar de nuestros colegas y amigos de La Toile. Hasta pronto,

Cristian

miércoles, 7 de febrero de 2007

DE VUELTA DE LA FRANCE

Hola, amigos:

Si, ya estamos de vuelta y con mucho mucho que contar. Lamento no haber podido subir ninguna noticia más del viaje néstor mientras pisábamos tierra gala, pero los días que han pasado desde nuestro último boletín del diario viajero han sido tan intensos y atropellados que no dejaron respiro para nada. Desde mañana subiré regularmente un resumen del viaje para que sepan en qué hemos andado. Por ahora, les dejo de muestra un pequeño botón, a ver si adivinan con qué monstruo estuvimos almorzando instantes antes de subir al avión...