lunes, 18 de agosto de 2008

SIMÓN LUZMALA SALIÓ A LA CANCHA


¡Degenérese, Don!


El tema es que yo había estado laburando en el guión de un proyecto durante dos años. Luego de una interminable pila de bibliografía (posta, posta, de papel y con lomo, nada de Internet) había asumido el compromiso de terminarlo. Dos años. El proyecto era (es) una historia de época, de aquél efectivo género de "choque de culturas", los detalles son irrelevantes en este momento. El tema es que, en medio de este fatigoso guión, el bichito del policial me picó. Siempre pensé que nunca iba a poder siquiera encarar un policial, pero como ya estaba dedicado a otro proyecto con toda la solemnidad del caso, me atreví a jugar, a no tomármelo taaan en serio. Fué fundamental el aliento de mis colegas elepés, ellos me animaron al señalarme que allí descansaba el gérmen de algo potable. Y encontré la clave para poder aproximarme, la grieta donde el género podía degenerarse (¿típico enfoque productoril? no quisiera pecar de pedante, otros dirán). Pero era mi oportunidad para meterme en un policial y sentirme cómodo.


(en este policial no hay escritorios. Hay mesas de café)

Aló, ¿Rubén?

Muy pronto esta idea del policial creció y fué ganando terreno. Le entró a pelear palmo a palmo a aquél otro guión sobre choques de culturas que ya iba para largo. Desarrollé el puntapié gráfico de ambos casi en paralelo y se hicieron muestras de los dos (como uno haría si tuviera mellizos, sin mostrar favoritismo).

Y a esperar al cajón... ya llegará algún padrino que los saque a pasear. Y, afortunadamente, no hubo que esperar tanto.
Un día llamó a nuestro cubil Productoril Don Rubén Meriggi y me comentó acerca de un ambicioso emprendimiento editorial, mostrando una convicción envidiable. Tras algunas pocas conversaciones, logré convencerlo (sin esfuerzo, ¡si es un pan de Dios!) de que el policial, mí policial, podía dar batalla en aquella revista que se proyectaba. Y sin más, con una confianza ciega que agradeceré siempre, Don Rubén dió el sí. Sería cuestión de no traicionar su enorme gesto, de estar a la altura del desafío. Mucho más conociendo el prontuario de Thalos, que un Lalia, que un Mazzitelli, que un Alcatena, que un Meriggi... ¡qué lo parió!

¿Qué les parece, muchachos?

Bueno, muchos ojos amigos se pasearon por el guión y las inéditas páginas de Simón Luzmala y el Retrato Robot. Mis compañeros de La Productora y los amigazazos Max Aguirre (Los Resortes Simbólicos) y Rodolfo Santullo (Belerofonte todo). Soy un privilegiado por contar con semejante plantel de previeuers, todos ellos opinaron con gran, gran tino y fueron de muchísima ayuda. Párrafo aparte para el imparable Jorge Blanco (Camulus) quien, a pesar de sus múltiples compromisos, ha insistido en colaborar con el proceso de color desinteresadamente (traducido al criollo, una parva de laburo de onda). Espero algún día poder retribuir este generosísimo gesto, Jorgete, son un grosso.

¿Y ahora de quién es?

Y bueno, un día salió a la luz Pandemonium (o debería decir a las tinieblas, mientras me froto las manos ¡muejejeje!). Y cuando fuí a buscar la revista a una conocida librería del centro, me encontré de casualidad con Quique Alcatena. Tras conocer el motivo de mi visita a la librería, pidió un número de Pandemonium para él también... y no supe qué cara poner. Yo que tantas veces había buscado y disfrutado del material de Quique, incrédulamente ahora era testigo de cómo el mundo estaba patas para arriba. ¿Qué pensará Quique de este laburo? ¿y si mejor no lo lee? ¿cómo podría yo evitarlo?. Quique debe haber intuido algo tras mi incómodo gesto, y, mientras se llevaba la revista, sonriendo me batió la justa: "Ahora ya está, ya no es más tuyo".


(cuando uno la ve de cerca, dan ganas de comprarla de verdad)

Como debe ser


Si, es liberador entregarse a ese pensamiento. Simón ya no me pertenece. Además, es feo tener que guardar las páginas en un cajón. Mejor que anden por ahí, completándose ante los ojos de los lectores (aunque esto de ser publicado es sólo para privilegiados, no se me escapa y lo agradezco cada vez). Rubén y Pandemonium lo hicieron posible. Andá, Simón, cométe la cancha.

6 comentarios:

Cam dijo...

Me dejó pensando tu anécdota. Sobretodo la frase que te dijo Alcatena. Cuán cierto.

oenlao dijo...

yo compre la pandem principalmente x SLM,por habia leido los comentarios aca.me sorprendio el oficio de simon, lo mejor es...se caso con otro. retrato robot es una frase fea espero que se justifique. No me gustan las de trerror ni lka s de asesinos seriales pero esta me atrapo. Igual esta bien no sean tan perfeccionistas y largen mas cosas que siempre sus trabajos se disfrutas. me encantaria ver el de Vlad de Aon.

Jok dijo...

Muchas gracias Oenlao, espero que los capítulos próximos te sigan atrapando. Respecto del cacofónico título que he elegido, está más que justificado (se le llama Retrato Robot a las semblanzas de los sospechosos que se realizan con identikit. Y también hace referencia a un juego de doble sentido que ya te parecerá más que evidente en próximos capítulos).

Y a mí también me encantaría ver el Vlad de Aón!!!, jejeje. Tal vez en un futuro lejaaaaaaaaaano, cuando aparezca algún mecenas. O nos ganemos el Loto.

Joni b dijo...

Gabiendo leído parte de la obra toda, se puede afirmar sin temor a exagerar que conviene tener los primeros 4 números de Pandemonium asi sea sólo por tener Simon Luz Mala completa.
Posta, no estoy exagerando.

Belerofonte dijo...

El antorior soy yo, no Joni B, maldito colombiano que deja su usuario...

Camulus dijo...

Amigo, es un verdadero placer trabajar con ud. Siempre hay lugar de onda para los amigos, aunque a partir de ahora odie las bibliotecas llenas de libritos de diferentes colores.