miércoles 2 de diciembre de 2009

DIBUJANTES EN ROSARIO

La Productora en el evento organizado por la ADL

Fue muy lindo volver así a Rosario. Cuando salimos a la ruta con Carlitos y Jok, no lo dijimos pero lo pensábamos los tres. Luego de casi un lustro sin pisar la tierra de Fontanarrosa, Calé y El Tomi (entre otros grandes de la historieta) La Productora volvía la gran ciudad santafesina de la mano de los amigos de la Asociación de Dibujantes del Litoral. Ya me lo había dicho Carlitos Barocelli hace algún tiempo: algo muy bueno se estaba cocinando a orillas del Paraná. Y es que da gusto que después de tantos años, el mensaje de unión y colaboración entre pares siga prosperando. Esta vez aquellos compañeros -me refiero a Fernando "Kiro" Campos y al mismo Barocelli- de intentos como la ADR (Asociación de Dibujantes de Rosario) o la IR (Ilustradores Rosarinos), han podido nuclear a un precioso grupo de chicas y chicos en pos de un bien común y con un resultado gigante: el gran encuentro "Dibujantes". A continuación un racimo de instantáneas para contarles cómo fue...

La llegada a Rosario y el recibimiento del trajeado Barocelli bajo el manto de un ombú que nos protegió de la lluvia mañanera.

El encuentro con los amigos en el Monumento a la Bandera, gran momento.

El almuerzo junto a los hermanos de la unhil, César Carrizo y Néstor Martín.

Mientras Keki, el hada porteña del evento, sacaba fotos y contagiaba alegría.

Los amigos del Círculo del Cuadrito de Mendoza: Eliana, Damián Pérez Santos y Guira.

Marcelo Frusín, Leonardo Manco y Mallea, disfrutando de la tarde del domingo.

Horacio Lalia, Carlos Barocelli, José Massaroli y Osvaldo Laino, ¡Qué cuarteto!

Unidos bajo el signo de aquella revista legendaria pergeñada por el gran Osvaldo Laino -precisamente, Dibujantes-, los amigos rosarinos se mandaron un encuentro impecable y lleno de sorpresas y camaradería. Y el viejo Laino se constituyó en alma y motor del evento y los que llegaron desde lejos le dieron verdadera entidad federal a la cosa: el talentoso Diego Yapur desde Catamarca (un hallazgo), los pergaminenses de Mondo Zombie, Ramiro Rossi de Santa Fe ciudad, el gran Esteban Tolj y los amigos de siempre.: los unhiles César Carrizo y Néstor Martín de Tucumán (que llegaron con una muestra de trabajos del Oso Rosello (un homenaje que ni así no hace caer en la cuenta de que el amigo amado ya no está), los aquelarres Fede y Alejito Baert, Caio y Marcos. Por supuesto la banda porteña también se llegó con Horacio Lalia y Haydée, Max Aguirre y Debi, Diego Agrimbau y Laura, Salvador Sanz, Ramseg, más Javier Suppa y Keki, especie de socios porteños del evento, pues Javier trajo la gran muestra que hicieran en Viñetas Sueltas y Keki hizo las veces de anfitriona durante todo el evento. Uno de los reencuentros más lindos sucedió con los ex Sacapuntas Pablito Colazo, Walter Koza, Gabriel Antille, Gerardo Pérez, todos ahora reunidos en un grupo llamado Dibujantes y Guionistas Independientes de la mano del rosarino Juan Vásquez. Por supuesto, al que extrañamos todos fue al Leo Sandler, emigrado recientemente a Europa. Al Oso no. Los que lo conocimos lo llevamos a todos lados ya, en nuestro corazón y lo invocamos cada vez que podemos, como en la charla final.

La charla de los dibujantes del país de adentro: Lipe de Salta, Yapur de Catamarca, Pérez Santos de Mendoza, de Paraná y César Carrizo de Tucumán.

La muestra homenaje al Oso Rosello, ¡Ni así podemos aún aceptar que ya no esté!

Al final del domingo, hubo una gran mesa a modo de despedida con un grupo muy heterogéneo y bastante elocuente de la realidad actual de la historieta argentina. No sé si se dijo algo importante, pero hubo de todo en aquella mesa. Al final, nos dimos cuenta de que todos estábamos dedicados a menesteres bastante distintos; unos queremos ser sólo dibujantes, otros historietistas, otros comerciantes, otros gestores culturales. El denominador común fue el amor por el dibujo y la historieta, y el recuerdo de aquel que se fue y que nos duele tanto: El Oso Rosello.

La mesa panel del final: Accorsi, Mulko, Mallea, Lalia, Massaroli, Manco, Frusín, Laino, Leo Fernández y Leandro Arteaga.

Carlos Barocelli le entrega a Cristian Mallea una medalla recordatoria.

Les estoy agradecido a todos los compañeros y compañeras de la ADL (¡A Carlitos y Fernando en especial!) por permitirnos vivir esta experiencia y espero que este sea el primero de un rosario -permítanme la ocurrencia- de encuentros futuros en el que los dibujantes del país podamos pensar mejor nuestro querido oficio.

Ya todos nos íbamos pensando: ojalá se vuelva a repetir.
Algunas de estas fotos son gentileza de Keki, José Massaroli y la gente de ADR, ¡Gracias por eso!


Un abrazo,
Cristian

miércoles 11 de noviembre de 2009

TRES AÑOS DE FIERRO

Y una página de La Productora


Un poco tarde, como es mi costumbre, de todos modos les cuento que en el último nro. de la Fierro salió nuestro humilde aporte al festejo por los tres primeros años de esta segunda etapa de la revista. El leit motiv fue realizar una sola página para festejar con todos todos los colaboradores fierristas y me salió esto...


Agrego también algunos estudios y dibujitos que no entraron en la página y los dejo esperando que les haya gustado.

Un abrazo para todos,
Cristian

miércoles 28 de octubre de 2009

¡UEY PAISANO!

Cosa de locos.
El flipper del destino hizo que cruzara caminos con Horacio López, un guionista que nos contactó a través del sitio de LP. Mail va, mail viene, me comenta acerca de una historia que estaba laburando junto a su jefe de redacción del diario. Mail va, mail viene, el jefe es Emilio Balcarce. Si, ese que laburó en la Skorpio, si, ese que le escribió guiones a tantos grossos, el mismo que hizo Crónicas del Tiempo Medio junto al mítico Zanotto.
Luego de haber permanecido retirado por muchísimos años, volvía a la actividad con una nueva historia de ciencia ficción: "Funeral". El dios que ha creado este mundo ha muerto y su sarcófago viaja por el espacio hacia la tierra, para que sus hijos puedan velarlo. ¿Ya les picó el bichito? ¡imagínense mi reacción en aquél momento!.

Una de las primeras páginas de Funeral. La llegada del sarcófago a LaTierra.

A poco (poquísimo) de completar las muestras, Balcarce ya había seducido a los editores de Eura Editoriale (para quienes no la conocen, una prestigiosa editorial Italiana). Es que Emilio es jodido, te contagia. Es como un virus de ciencia ficción, te llena la cabeza de imágenes a distancia.

En esta página los protagonistas ven el sarcófago por primera vez.

Y henos aquí, palpitando el debut de Funeral en el país del fumetto, en la histórica revista Skorpio. Pero no pretendo seguir aburriéndolos, aquí van las palabras del propio Balcarce:

"Funeral es una idea que estuve masticando durante casi 20 años, ya que se me ocurrio justo cuando me aleje del mundo de la historieta y la tuve guardada, hasta que agarro sabor, como los buenos vinos. Y entonces, por intermedio de Horacio Lopez, un compañero de trabajo fanatico de los comics que me hizo picar el bichito creativo de nuevo con el genero, me contacte con Jok, excelso dibujante de la Productora que acepto jugarse por mi laburo, por lo que le voy a estar eternamente agradecido. El y su equipo hicieron un maravilloso trabajo con Funeral, que me hizo conocer un nuevo mundo, el de la historieta digital. Fue como despertar en otro planeta, despues de haber hibernado en una nave espacial durante siglos.Yo era un guionista que venia del tiempo de la maquina de escribir Olivetti y los viajes a la biblioteca, el telefono, las cartas y las peleas cara a cara con el editor. Ahora redescubri el color de la historieta, los efectos especiales que se logran con la PC , lo facil que es escribir un guion, cortando y pegando en la PC y documentandose por internet, la nueva relacion entre el dibujante y los editores a traves del mail y los escaneos, todo como mi genero preferido: de ciencia ficcion, realmente. En la navidad del año pasado Funeral era solo un proyecto y Jok me decia que trabajar conmigo era un extraño e inesperado regalo de Navidad, hoy la serie es una realidad terminada y ya esta publicandose en Italia. Y esta nueva navidad nos encontrara trabajando en Terminal, nuestra nueva serie. El Papa Noel de la historieta vuelve a visitarnos."

Esta es la página uno. Así comienza el baile.

¡Este Emilio! me va a hacer poner colorado, je. Qué tipo humilde y generoso, lleno de conceptos, imágenes y entusiasmo. Parece mentira esta realidad, ni siquiera soñada cuando de pibe me volvía loco leyendo Crónicas del Tiempo Medio.

Lo dicho, cosa de locos. Pero de locos lindos, ¡¿eh?!

lunes 19 de octubre de 2009

¡ADIÓS, OSO ROSELLO, ADIÓS!

O de como ninguno de nosotros se imaginó jamás escribiendo, leyendo o firmando lo que sigue...


Desde hace unos días venía pensando en la muerte. Primero fue Roume y sentí el golpe. Es que uno pertenece a una generación que no sólo lo admiró, sino que también lo conoció porque pasó por todos esos paisajes camperos llenos de cardos y soledad, gauchos en problemas, hermosos ¡muchos y hermosos! caballos libres y alguna guitarra. Por eso el golpe de saber (de entender) que no lo tendremos más a mano, como pasó en Frontera. Luego fue Arturo Soria. Claro, es probable que no lo conozcas, que no sepas que fue un gran dibujante tucumano. Que se quedó en Tucumán y fue maestro de muchos y fue bastión y refugio y viejo maestro de esa gran horda noble de dibujantes que es la Unhil. Pero, más aún, quizá ni sepas qué es la Unhil. Qué pena.

Con Antonio Presa, Cacho Mandrafina, César Carrizo y Mallea, en Frontera, 2005.

También en Frontera, con Carlos Roume y Lippe Mendoza.

La Unhil es un grupo reunido por el amor al dibujo. Hace muchos años que están juntos y hacen historietas, caricaturas, revistas, libros, muestras y el Tintanakuy. Hay muchos corazones ahí valiosos como pocos que yo haya visto en el mundo. Gracias a ellos, muchos porteños culiados y otra gente del mundo conoce mejor Tucumán. Yo no intereso, pero muchos otros, legiones de dibujantes de todas partes han podido compartir con ellos rutas y eventos del país completo y aún más allá: Bolivia, Cuba, Uruguay... En todos esos días una perla brillaba entre nosotros. Un alma inocente, un barbudo con pelo libre, gordito y puro como una perla. Lleno de música siempre y que ametrallaba su humor en cada frase, cada instante. Ese humor plagaba todo, su arte, su música y estaba siempre también en su corazón y su mano abierta para ayudar al amigo a estar mejor. Eso era: el Oso nos hacía sentir mejores. Se llamaba Juan Emilio Rossello y le decíamos el Oso y desde hace unos largos y extraños días ya no está más. Enseguida de la partida de Don Arturo, el miércoles 14 el Oso tuvo un accidente absurdo y se fue, así nomás. Así de simple y de inexplicable. Como dijo Laureano, si pareció un chiste de él.

Junto a Elsa Sánchez de Oesterheld y con Alcatena en el Tintanakuy de Tucumán.

Pero no. Ya no es un chiste porque se nos fue el primero. De eso charlábamos el otro día con Gervasio. Ninguno de los dos quería mencionarlo por teléfono (los teléfonos ardieron ese día, ninguno podíamos explicárnoslo): ¡Es el primero de nosotros! El primero de una cofradía invisible, sin nombre, de la que formamos parte muchos: los Aquelarre de San Nicolás, Ale Farías y su Dies Mercuri, Graf, Álvarez y Lizarzuay de Zárate, Max Aguirre, y todos en Loco Rabia, el Círculo del Cuadrito mendocino, los rosarinos Sandler y Koza, los bolivianos de Viñetas con Altura, los Belerofonte de Uruguay, la misma Unhil y tantos otros que ahora no nombro. Ale Farías, Max Aguirre y yo que quisimos viajar, no hubiéramos podido llegar a Tucumán para cantar una canción junto a la tumba del Oso. Eso no lo vamos a olvidar. Pienso en Leo Sandler y Luisito Guaragna que ahora están lejos en Europa y que un día volverán a visitar y el Oso ya no va a estar, cuánto dolor. Cuánta tristeza tendremos cuando nos juntemos y nos demos cuenta de que el Oso ya no está más. Se nos fue el primero, uno lleno de vida, juventud, humor, talento. Un tipo que nació y murió con la primavera, siempre floreciendo. Ahora es tan difícil pensar, tan difícil sacar conclusiones de algo tan absurdo como la muerte absurda de un amigo.


El Oso en Morón, en La Productora, y un almuerzo cuando la Unhil hizo la muestra en el Cabildo de Buenos Aires.

En todo esto pensaba yo el otro día antes del miércoles 14. Pensaba en qué pensará Solano, por ejemplo, cuando piensa que Oesterheld, Breccia, Pratt, Del Castillo y Roume ya no están más. Qué piensa cuando piensa que es el único sobreviviente de aquella hermosa casta de compañeros. Yo no sabía entonces, ahora lo sé. Se piensa, se sabe, se entiende que el hilo de la vida siempre es delgado y que la diferencia entre estar y no estar es fina e inasible como el aire. Y acá también es donde uno percibe bien de cerca no sólo el rostro de la muerte sino la horrible faz del olvido. Porque, claro, vos pensarás que es vanagloria pura la comparación con aquella generación brillante y famosa. No, yo lo pienso como un grupo de colegas unidos por el amor por una disciplina, un grupo de amigos laburantes. Y ahí es donde la muerte pero sobre todo el olvido nos iguala a todos: ¡no escuché a nadie en la radio hablar de Roume! Ni de Soria, ni del Oso. Solo caben ahora en unas pocas cabezas y corazones. He ido a dar clases, a comprar el pan y el vino, festejé el día de la madre y a nadie pude hacerle entender lo que en estos días hemos perdido. Es duro querer tranmitir y no poder al contarle a alumnos, a colegas jóvenes, a la gente común de acá y de allá que algunos tan importantes como ellos se nos escaparon. Pues ya los han olvidado o ni siquiera conocido.

Una noche hermosa en Tucumán con los amigos, en una despedida del Tinta.

Entonces uno se siente tonto, absurdo, chiquito. Ego cero, como dijo el otro día Pablito. Pero desde mi humanidad chiquita te digo, querido Oso, que yo nunca te olvidaré. Por poco y vano que sea, es lo único que te puedo prometer. Luego vendrán las historietas, los dibujos y las guitarras para homenajearte como te merecés. Y a reunirnos con César, Néstor, Ale, Jorge, Evi, Brunito, Guillermo, Segundo, Rodolfo, todos los unhiles, los Tipos Vivos, Karlitos, Sejo y todos los tucumanos que te quisieron para compartir su inimaginable sentir de ahora. Pero ahí el dolor vendrá como torrente y sólo vamos a querer olvidar, pero olvidar en serio, la absurda idea de que ya no estás.

Ale Nicolau seguro lo recuerda: el Oso había quemado esta guitarra el año pasado. ¿Por qué lo hiciste, amigo?

¡Adiós y hasta siempre, Oso querido!
Cristian Mallea